A muchas personas les ocurre algo desconcertante: cuando por fin las cosas empiezan a ir bien, cuando aparece la estabilidad, el reconocimiento, una relación sana o una oportunidad importante, algo dentro empieza a estropearlo todo. Surgen dudas, impulsos autodestructivos, decisiones extrañas o una sensación de inquietud que lleva a romper lo que parecía funcionar.
Este fenómeno no es casualidad ni debilidad. Tiene raíces psicológicas profundas y responde a mecanismos muy antiguos del cerebro. Comprender por qué nos saboteamos cuando todo va bien es una de las claves más importantes del crecimiento personal.
El conflicto entre lo conocido y lo deseado
El cerebro humano no busca la felicidad; busca seguridad.
Y la seguridad, para el sistema nervioso, es lo conocido.
Aunque conscientemente deseemos bienestar, amor, estabilidad o éxito, si nuestra historia emocional está marcada por el caos, el abandono, el rechazo o la carencia, el cerebro interpreta lo positivo como algo extraño e impredecible. Lo nuevo se percibe como amenaza, incluso cuando es bueno.
Por eso, cuando la vida empieza a mejorar, el sistema interno se activa:
“Esto no encaja con lo que yo conozco.”
“Esto es peligroso.”
“Algo malo va a pasar.”
Y entonces aparece el autosabotaje.
La identidad emocional
Cada persona construye una identidad emocional a lo largo de su vida: una forma profunda de verse a sí misma y de sentir su lugar en el mundo.
Si alguien creció sintiéndose poco valioso, no querido o insuficiente, puede desarrollar una identidad basada en la carencia. Cuando aparece una situación positiva que contradice esa identidad —una relación sana, un éxito, una oportunidad— se produce un choque interno.
No es solo miedo a perderlo.
Es miedo a no saber quién eres dentro de algo que va bien.
El sabotaje surge como un intento inconsciente de volver a una identidad conocida.

El papel de la culpa y el merecimiento
Muchas personas no se sabotean porque no quieran estar bien, sino porque, en el fondo, no creen merecerlo.
La culpa inconsciente puede surgir de muchas fuentes:
haber crecido en entornos donde se castigaba la alegría,
haber aprendido que el amor se gana con sacrificio,
sentirse responsable del dolor ajeno,
o simplemente haber interiorizado que “no es para mí”.
Cuando algo bueno llega, la culpa activa el pensamiento:
“Esto es demasiado.”
“No debería estar así de bien.”
“Seguro que lo voy a estropear.”
Y, efectivamente, la persona lo estropea… para aliviar esa tensión interna.
El miedo al cambio profundo
Que todo vaya bien no solo trae placer; trae transformación.
Y el cambio profundo asusta.
Una relación sana implica aprender a confiar.
Un trabajo estable implica asumir responsabilidad.
El bienestar emocional implica dejar de identificarse con el sufrimiento.
No todo el mundo está preparado para soltar la versión de sí mismo que ha conocido durante años. A veces es más fácil destruir lo nuevo que atravesar el proceso de convertirse en alguien distinto.
Cómo se manifiesta el autosabotaje
El autosabotaje adopta muchas formas:
- abandonar oportunidades importantes
- generar conflictos innecesarios
- elegir relaciones dañinas justo cuando aparece una sana
- procrastinar cuando algo importa
- tomar decisiones impulsivas
- desvalorizar lo positivo
- crear problemas donde no los hay
No es irracionalidad. Es protección emocional mal calibrada.
El cuerpo también participa
Cuando algo va bien y la persona no está acostumbrada a ello, el cuerpo entra en estado de alerta: aparece inquietud, ansiedad, insomnio, tensión. Esa incomodidad se interpreta como señal de que “algo no está bien”, cuando en realidad es el sistema nervioso adaptándose a un nuevo nivel de seguridad.
Muchas personas confunden esa incomodidad con intuición y toman decisiones que las devuelven a su antigua zona conocida.
El diálogo interno del sabotaje
El autosabotaje casi siempre viene acompañado de pensamientos como:
“Esto no durará.”
“Me van a decepcionar.”
“Voy a meter la pata.”
“Es mejor retirarme ahora.”
Estos pensamientos no son casuales. Son intentos del sistema emocional de recuperar control sobre lo desconocido.
Aprender a sostener lo bueno
Una de las habilidades emocionales más difíciles no es soportar lo malo, sino sostener lo bueno.
Permanecer en una situación sana, estable y positiva exige:
- tolerar la incertidumbre
- aceptar el merecimiento
- dejar atrás identidades antiguas
- permitir que el sistema nervioso se reorganice
El crecimiento real no siempre se siente cómodo.
Qué hacer cuando detectas autosabotaje
Lo primero no es corregir la conducta, sino comprender el miedo que hay debajo.
Pregúntate:
¿Qué parte de mí se siente amenazada por esto que va bien?
¿Qué estoy perdiendo si sigo adelante?
¿A qué versión de mí tendría que renunciar?
Solo cuando esas preguntas se escuchan con honestidad, el sabotaje empieza a perder fuerza.

Conclusión
Nos saboteamos cuando todo va bien porque el bienestar nos confronta con nuestros miedos más profundos: al cambio, al merecimiento, a lo desconocido y a dejar atrás identidades antiguas. El sabotaje no es un enemigo; es un mensaje.
Escucharlo, comprenderlo y acompañarlo con conciencia permite atravesar ese umbral y empezar a construir una vida que no solo funcione, sino que también se sienta propia.
